Imagen – Carretera entre Cierro Prieto y Presa León, Gobierno de Nuevo León
Nuevo León amplía la infraestructura turística de la Región Citrícola con la apertura de una nueva conexión carretera entre las presas Cerro Prieto y León, un proyecto que busca facilitar el acceso a estos espacios naturales y desarrollar nuevos circuitos recreativos fuera del área metropolitana.
La vialidad fue inaugurada por el gobernador Samuel García y Mariana Rodríguez como parte del desarrollo del nuevo Parque Estatal Presa León, ubicado en los límites de Montemorelos y Linares.
El proyecto busca aprovechar la conectividad carretera como punto de partida para desarrollar actividades de pesca, turismo de naturaleza y convivencia familiar, acompañado por nueva infraestructura recreativa y servicios para los visitantes.
Una nueva conexión entre dos de las principales presas de la región
La carretera permitirá mejorar los traslados entre Cerro Prieto y Presa León y facilitar el acceso tanto para habitantes de la zona como para visitantes.
El proyecto contempla una vialidad de aproximadamente 50 kilómetros: 30 kilómetros corresponden a nueva carretera desde el entronque de Montemorelos y otros 20 kilómetros permiten continuar hasta la cortina de la presa.
De acuerdo con lo presentado durante la inauguración, la nueva infraestructura permitirá llegar desde el área metropolitana hasta Cerro Prieto o Presa León en aproximadamente una hora y media.
La intención es que la conexión no funcione únicamente como una vía de traslado, sino que permita integrar diferentes atractivos de la Región Citrícola mediante circuitos turísticos y actividades relacionadas con la pesca.
Presa León busca convertirse en un nuevo espacio recreativo
La carretera forma parte de un proyecto de mayor alcance alrededor del Parque Estatal Presa León.
En su primera etapa, el espacio contempla un arco de acceso principal, una vialidad interna de doble sentido y un botadero de lanchas destinado a facilitar las actividades náuticas. También se proyecta un mirador en la zona de la cortina para aprovechar el paisaje como espacio de convivencia y recreación.
El proyecto incluye además la instalación de servicios para los visitantes, entre ellos baños, tiendas, asadores, palapas, albercas y juegos.
La apuesta es ampliar las alternativas recreativas disponibles para las familias y generar condiciones para que las presas funcionen como destinos turísticos con mayor infraestructura, sin perder su carácter de espacios públicos y gratuitos.
Turismo como oportunidad económica para la Región Citrícola
La nueva conexión abre también una oportunidad para ampliar la actividad económica relacionada con el turismo en municipios fuera del área metropolitana.
Una mayor llegada de visitantes puede generar demanda de alimentos, hospedaje, comercio, actividades recreativas y distintos servicios locales. El alcance económico dependerá, sin embargo, de la capacidad para desarrollar una oferta turística alrededor de la infraestructura recién inaugurada.
El proyecto fue impulsado por el Fideicomiso de Proyectos Estratégicos como parte de una estrategia que busca combinar conectividad, turismo y nuevas oportunidades económicas para las comunidades de la Región Citrícola.
Seguridad acompañará el desarrollo turístico de la zona
La estrategia presentada para la región contempla también nuevas acciones en materia de seguridad.
Samuel García anunció la construcción del Destacamento número 18 de Fuerza Civil, que estará acompañado por un regimiento militar, además de la incorporación prevista de entre 300 y 400 policías adicionales a partir de febrero.
Actualmente, de acuerdo con las cifras presentadas por el mandatario, existen 17 destacamentos de Fuerza Civil distribuidos en diferentes municipios del estado. La infraestructura de seguridad incluye además 10 helicópteros, 80 unidades Black Mamba, mil 200 patrullas y 7 mil 200 elementos.
La incorporación de seguridad a la estrategia turística responde a un desafío importante para cualquier proyecto de este tipo: atraer visitantes de manera sostenida requiere no solamente carreteras y espacios recreativos, sino condiciones que generen confianza para viajar hacia las distintas regiones del estado.
Un proyecto que busca llevar visitantes más allá del área metropolitana
La apertura de la carretera entre presas representa también un esfuerzo por diversificar la oferta turística de Nuevo León.
Mientras buena parte de la actividad económica y turística estatal se concentra en el área metropolitana, la Región Citrícola cuenta con espacios naturales capaces de atraer visitantes hacia municipios como Montemorelos y Linares.
La nueva infraestructura puede reducir una de las principales barreras para desarrollar estos destinos: la accesibilidad. Sin embargo, el crecimiento turístico dependerá también del mantenimiento de las instalaciones, la disponibilidad de servicios y la capacidad de preservar los espacios naturales conforme aumente el número de visitantes.
Lectura de fondo
La carretera abre el camino; consolidar un destino turístico requerirá mucho más
Una nueva vialidad puede transformar la relación entre una región y sus visitantes. Reducir tiempos de traslado y facilitar el acceso hace posible que espacios anteriormente alejados se conviertan en alternativas recreativas para miles de personas.
La conexión entre Cerro Prieto y Presa León tiene ese potencial. Su importancia no está únicamente en los kilómetros construidos, sino en la posibilidad de crear un circuito turístico que distribuya visitantes y actividad económica hacia otros municipios de Nuevo León.
El siguiente desafío será evitar que el proyecto dependa exclusivamente de la infraestructura inicial. Un destino turístico necesita mantenimiento, seguridad, servicios suficientes y una estrategia que permita que los beneficios económicos alcancen también a las comunidades cercanas.
Existe además una dimensión ambiental que deberá cobrar importancia conforme aumente la afluencia. Convertir las presas en espacios recreativos más concurridos implica encontrar un equilibrio entre accesibilidad, actividad económica y conservación de su entorno natural.
Si ese equilibrio logra mantenerse, la nueva carretera puede ser algo más que una conexión entre dos presas: puede convertirse en una herramienta para ampliar el mapa turístico de Nuevo León y generar nuevas oportunidades económicas fuera de su zona metropolitana.

