13 octubre, 2026
Lo Nuevo México y el Mundo

Corea del Norte lanza varios misiles balísticos; uno recorrió más de 900 kilómetros y aumenta la tensión con Seúl y Tokio

Imagen – Los Misiles Elevan La Tensión En La Península Coreana

 

Corea del Norte lanzó varios misiles balísticos hacia el mar situado al este de la península coreana este lunes 12 de octubre, en una nueva demostración de capacidad militar que provocó alertas en Corea del Sur y Japón, mientras ambos países mantienen una creciente tensión por pruebas armamentísticas y recientes incidentes en su frontera.

El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur informó que los lanzamientos fueron detectados alrededor de las 9:20 de la mañana, hora local, desde las inmediaciones de Pyongyang, capital norcoreana. Según las autoridades militares surcoreanas, al menos uno de los proyectiles recorrió más de 900 kilómetros.

Japón también detectó dos objetos que identificó preliminarmente como posibles misiles balísticos y señaló que ambos habrían caído al mar. Las primeras evaluaciones japonesas no reportaron daños.

Los lanzamientos ocurrieron apenas cuatro días después de que Corea del Sur realizara una prueba pública de un arma hipersónica desarrollada en el país, en un contexto de competencia militar y deterioro de las relaciones entre los gobiernos de Seúl y Pyongyang.

Los misiles fueron lanzados desde las inmediaciones de Pyongyang

Las fuerzas armadas surcoreanas detectaron varios lanzamientos durante la mañana del lunes, procedentes del área de la capital norcoreana.

De acuerdo con la agencia surcoreana Yonhap, el Estado Mayor Conjunto confirmó que uno de los proyectiles superó los 900 kilómetros de recorrido, aunque inicialmente no precisó el número total de misiles detectados.

Las autoridades japonesas informaron por separado sobre dos proyectiles que consideraron compatibles con misiles balísticos.

La diferencia entre ambos reportes no necesariamente representa una contradicción: cada país dispone de sistemas de vigilancia y procedimientos de evaluación propios, por lo que sus primeras comunicaciones pueden contener distintos niveles de detalle.

Tampoco se había establecido públicamente, en los reportes iniciales, una identificación técnica definitiva de todos los proyectiles utilizados.

Tras detectar los lanzamientos, Corea del Sur reforzó sus labores de vigilancia y anunció que mantenía comunicación con Estados Unidos y Japón para compartir información sobre la actividad militar norcoreana.

La respuesta refleja la importancia de la coordinación entre los tres países para identificar trayectorias, evaluar riesgos y anticipar posibles pruebas adicionales.

Japón activó medidas de vigilancia y no reportó daños

El Ministerio de Defensa japonés informó que había detectado objetos que podrían corresponder a misiles balísticos lanzados desde Corea del Norte.

Posteriormente, las autoridades señalaron que los proyectiles aparentemente habían caído, sin informar de afectaciones a personas, embarcaciones o infraestructura.

El Gobierno japonés pidió mantener una comunicación oportuna con la población y adoptar precauciones para proteger aeronaves, embarcaciones y otros activos que pudieran encontrarse en zonas de riesgo.

La vigilancia japonesa resulta especialmente relevante por la ubicación geográfica del archipiélago y por los antecedentes de pruebas norcoreanas que han utilizado el espacio marítimo de la región.

El mar hacia el que fueron dirigidos los misiles es denominado mar del Este por las dos Coreas y mar de Japón por las autoridades japonesas.

Aunque los proyectiles no provocaron daños reportados, su lanzamiento obliga a los países vecinos a evaluar las posibles trayectorias y capacidades de los sistemas utilizados.

Corea del Sur había probado un arma hipersónica cuatro días antes

El episodio se produjo después de que el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, supervisara el 8 de octubre una prueba de un sistema hipersónico desarrollado por su país.

La demostración fue presentada por Seúl como un avance en sus capacidades de defensa y en el desarrollo de tecnología militar nacional.

Los sistemas hipersónicos están diseñados para alcanzar velocidades superiores a cinco veces la del sonido. Algunas de estas armas también pueden modificar su trayectoria, lo que dificulta su detección y seguimiento mediante determinados sistemas de defensa.

Sin embargo, no todos los misiles que alcanzan velocidades hipersónicas tienen las mismas características. La maniobrabilidad, el tipo de trayectoria y el sistema de propulsión son factores necesarios para evaluar sus capacidades.

El portavoz militar surcoreano Jang Do Young interpretó los lanzamientos norcoreanos de este lunes como una posible demostración de fuerza relacionada con la prueba realizada días antes por Seúl.

Esa explicación corresponde a la evaluación de las autoridades surcoreanas. No constituye, por sí misma, una confirmación de que Pyongyang haya ordenado los disparos específicamente como respuesta.

La cercanía entre ambos acontecimientos, no obstante, evidencia un periodo de intensa actividad armamentística en la península.

Corea del Norte también había realizado una prueba el 3 de octubre

El lanzamiento de este lunes no fue un episodio aislado.

El 3 de octubre, Corea del Norte disparó otro misil hacia el mar situado al este de la península.

Al día siguiente, los medios estatales norcoreanos informaron que se trataba de una prueba relacionada con un sistema estratégico hipersónico de alcance intermedio.

El ejercicio fue presentado por Pyongyang como parte del entrenamiento de las unidades encargadas de operar ese tipo de armamento.

La sucesión de pruebas muestra la continuidad del programa de desarrollo de misiles norcoreano, que incluye sistemas de diferentes alcances y características.

Para los países vecinos, el desafío no consiste únicamente en conocer la distancia recorrida por cada proyectil, sino también en determinar su precisión, maniobrabilidad y capacidad de superar mecanismos defensivos.

Estas características tienen implicaciones para la planificación militar de Corea del Sur y Japón, así como para la cooperación de ambos países con Estados Unidos.

Una explosión de minas en la frontera agravó el enfrentamiento entre las dos Coreas

Las pruebas de misiles coinciden con un deterioro de las relaciones entre Seúl y Pyongyang después de un incidente ocurrido el 21 de septiembre en la Zona Desmilitarizada, la franja fronteriza que separa a las dos Coreas.

La explosión de minas terrestres dejó tres soldados surcoreanos heridos, dos de ellos de gravedad.

Una investigación conjunta de autoridades militares surcoreanas y del Comando de las Naciones Unidas atribuyó el incidente a minas colocadas deliberadamente por fuerzas norcoreanas.

Corea del Norte rechazó esa conclusión, negó su responsabilidad y acusó a Seúl de utilizar el incidente para justificar acciones militares en la frontera.

Las autoridades surcoreanas exigieron una disculpa, mientras Pyongyang advirtió que respondería ante cualquier medida que considerara una violación de su territorio.

El enfrentamiento verbal y las actividades militares posteriores incrementaron la tensión en una frontera donde ambas partes mantienen una importante presencia de fuerzas armadas.

El episodio también ilustra la fragilidad de las relaciones entre dos países que nunca firmaron un tratado de paz definitivo después de la guerra de Corea.

Seúl condena los lanzamientos y señala violaciones a resoluciones de Naciones Unidas

La oficina presidencial surcoreana condenó los nuevos disparos y sostuvo que las pruebas de misiles balísticos de Corea del Norte contravienen resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Seúl pidió que Pyongyang detenga este tipo de actividades.

Las restricciones internacionales al programa balístico norcoreano forman parte de las medidas adoptadas por Naciones Unidas frente al desarrollo de armas nucleares y sistemas capaces de transportarlas.

Corea del Norte, por su parte, ha mantenido su programa militar y sostiene que necesita fortalecer sus capacidades frente a lo que considera amenazas externas.

El Gobierno de Kim Jong Un también ha rechazado las iniciativas diplomáticas que, desde su perspectiva, buscan condicionar las negociaciones al abandono de su capacidad nuclear.

Aunque Corea del Sur ha manifestado su intención de recuperar canales de comunicación, las relaciones políticas permanecen deterioradas.

El diálogo entre Pyongyang y Washington tampoco ha logrado recuperar la continuidad que tuvo durante los encuentros diplomáticos de años anteriores.

La seguridad regional depende también de Estados Unidos y Japón

Los lanzamientos norcoreanos tienen implicaciones que trascienden la relación entre las dos Coreas.

Japón mantiene una vigilancia permanente sobre el desarrollo de misiles norcoreanos debido a su cercanía geográfica y a los riesgos que representan posibles trayectorias hacia el archipiélago.

Estados Unidos, por su parte, conserva una relación de cooperación militar con Corea del Sur y Japón, que incluye intercambio de información, coordinación defensiva y mecanismos de respuesta ante amenazas regionales.

Esta red de alianzas convierte las pruebas armamentísticas norcoreanas en acontecimientos de importancia para la seguridad del noreste de Asia.

Al mismo tiempo, el desarrollo de nuevas capacidades militares por parte de Seúl y Pyongyang puede reforzar una dinámica en la que cada avance tecnológico es interpretado por la otra parte como una razón para ampliar sus propios sistemas de defensa.

El resultado es un escenario de mayor vigilancia, inversiones militares y dificultades para reconstruir la confianza diplomática.

Lectura de fondo

El riesgo no está solamente en el alcance de los misiles, sino en una competencia militar que reduce el margen para el diálogo

El lanzamiento de varios misiles balísticos por parte de Corea del Norte vuelve a colocar a la península coreana en el centro de las preocupaciones de seguridad internacional.

La distancia recorrida por uno de los proyectiles, superior a 900 kilómetros según las autoridades surcoreanas, es un dato importante para evaluar el alcance de la prueba.

Sin embargo, la dimensión estratégica del episodio no puede reducirse a esa cifra.

Los lanzamientos ocurrieron en un contexto donde ambos países han incrementado sus demostraciones de capacidad militar, mantienen acusaciones por un incidente fronterizo y encuentran dificultades para restablecer canales de negociación.

La prueba hipersónica de Corea del Sur, realizada el 8 de octubre, y los disparos norcoreanos del día 12 reflejan una secuencia de acontecimientos que puede alimentar percepciones de amenaza mutua.

Aunque Seúl interpreta la acción de Pyongyang como una demostración de fuerza, establecer una relación directa de causa y efecto requiere información que todavía no ha sido confirmada por las autoridades norcoreanas.

El problema de fondo es que las pruebas militares no solamente buscan comprobar tecnologías. También transmiten mensajes políticos y estratégicos a otros gobiernos.

En una región con importantes concentraciones de fuerzas armadas, esas señales pueden provocar respuestas defensivas, nuevas pruebas y un aumento de las medidas de vigilancia.

Existe además un riesgo relacionado con la interpretación de los movimientos militares.

Cuando las relaciones diplomáticas se encuentran deterioradas, una prueba anunciada como ejercicio defensivo por un país puede ser percibida como una amenaza por otro.

La falta de comunicación incrementa la posibilidad de errores de cálculo, especialmente cuando se utilizan sistemas de armamento capaces de recorrer grandes distancias en periodos reducidos.

Por ello, el desarrollo de tecnología hipersónica añade una dimensión adicional a la competencia militar. Su velocidad y, en ciertos sistemas, su capacidad de maniobra pueden reducir los tiempos disponibles para identificar y evaluar una posible amenaza.

Esto no significa que los lanzamientos de este lunes anuncien necesariamente un enfrentamiento armado. Los reportes disponibles no permiten sostener esa conclusión.

Lo que sí muestran es una acumulación de tensiones que dificulta la recuperación de mecanismos de confianza entre los países involucrados.

El desafío diplomático consiste en encontrar espacios de comunicación mientras cada gobierno continúa defendiendo sus propios objetivos de seguridad.

También será importante observar si Corea del Norte ofrece información adicional sobre los misiles lanzados, si se producen nuevas pruebas y cómo responden las autoridades de Corea del Sur, Japón y Estados Unidos.

Más allá de la exhibición de capacidades militares, la estabilidad de la península dependerá de que las diferencias puedan gestionarse sin que cada incidente derive en una nueva escalada.

La cuestión central ya no es únicamente hasta dónde pueden llegar los misiles, sino cuánto margen queda para evitar que la competencia armamentística sustituya al diálogo como principal forma de relación entre las dos Coreas.