2 julio, 2026
Lo Nuevo México y el Mundo

Corea del Sur – La historia del libro impreso que apareció antes de Gutenberg

Cuando se habla del origen de la imprenta, suele aparecer un nombre casi de inmediato: Johannes Gutenberg.

Su sistema de tipos móviles revolucionó la difusión del conocimiento en Europa y transformó la historia de los libros. Sin embargo, existe un dato menos conocido que ha sorprendido a muchos historiadores.

Décadas antes de Gutenberg, ya se había impreso un libro utilizando tipos móviles metálicos en la península coreana.

Ese libro se conoce como Jikji y constituye una de las piezas más importantes en la historia mundial de la impresión.

Su existencia recuerda que las grandes innovaciones rara vez tienen una única historia.

El desafío de reproducir conocimiento

Durante siglos, copiar libros fue una tarea lenta y costosa.

Los manuscritos debían reproducirse a mano, página por página, lo que limitaba enormemente la circulación de ideas. Los textos valiosos podían tardar meses o incluso años en copiarse por completo.

El conocimiento avanzaba a la velocidad de la escritura manual.

Por esa razón, distintas civilizaciones buscaron métodos para reproducir documentos de manera más eficiente.

La necesidad de difundir información impulsó múltiples innovaciones.

La tradición de impresión en Asia Oriental

Mucho antes de la imprenta europea, varias sociedades de Asia Oriental ya utilizaban técnicas avanzadas de impresión.

La xilografía, que consistía en grabar páginas completas sobre bloques de madera, permitía producir múltiples copias de un mismo texto.

China, Corea y Japón desarrollaron estas tecnologías durante siglos.

Sin embargo, algunos artesanos e inventores comenzaron a explorar una idea todavía más flexible: los tipos móviles.

En lugar de grabar una página completa, cada carácter podía fabricarse por separado y reutilizarse.

El nacimiento del Jikji

En 1377, en el territorio de la actual Corea del Sur, se imprimió una obra budista conocida como Jikji.

Lo extraordinario es que fue producida utilizando tipos móviles metálicos.

La fecha es importante.

Ocurrió aproximadamente 78 años antes de la famosa Biblia de Gutenberg.

Esto convierte al Jikji en el libro más antiguo conocido impreso mediante este sistema que ha llegado hasta nuestros días.

La historia de la imprenta resultó ser más global de lo que muchos imaginaban.

Por qué no transformó el mundo de la misma manera

Una pregunta surge inevitablemente.

Si Corea utilizó tipos móviles metálicos antes que Europa, ¿por qué la revolución editorial suele asociarse principalmente con Gutenberg?

La respuesta tiene que ver con múltiples factores históricos.

La estructura de las lenguas, las características de los sistemas de escritura, las condiciones económicas y los cambios sociales desempeñaron papeles importantes.

La innovación tecnológica por sí sola no garantiza una transformación masiva.

También influyen el contexto y las circunstancias históricas.

Corea y una larga tradición de conocimiento

La impresión del Jikji no fue un hecho aislado.

Formaba parte de una tradición intelectual y tecnológica más amplia que caracterizó a distintos periodos de la historia coreana.

La producción de libros, documentos oficiales y textos religiosos ocupaba un lugar importante dentro de la vida cultural de la región.

La búsqueda de métodos más eficientes para transmitir conocimiento impulsó avances significativos.

La tecnología de impresión surgió como respuesta a una necesidad social concreta.

El redescubrimiento de una historia olvidada

Durante mucho tiempo, la relevancia internacional del Jikji permaneció relativamente poco conocida fuera de círculos especializados.

Sin embargo, investigaciones históricas posteriores ayudaron a destacar su importancia dentro de la historia global de la imprenta.

Hoy es reconocido como una pieza fundamental para comprender cómo distintas sociedades contribuyeron al desarrollo de tecnologías de comunicación.

La historia del conocimiento rara vez sigue una sola línea.

Con frecuencia está formada por múltiples trayectorias que se cruzan en distintos lugares del mundo.

La difusión de ideas cambió la historia

La importancia de la imprenta va mucho más allá de los libros.

Facilitó circulación de información, educación, intercambio científico y preservación cultural a escalas nunca vistas hasta entonces.

Las sociedades que encontraron formas más eficientes de reproducir textos ampliaron enormemente sus posibilidades de transmisión del conocimiento.

La tecnología modificó la velocidad con la que las ideas podían viajar.

Y cuando las ideas viajan más rápido, la historia también cambia.

Lectura de fondo

Las innovaciones tienen más de un origen

La historia del Jikji invita a reflexionar sobre cómo se construye la memoria histórica de la tecnología.

Con frecuencia, los relatos simplifican procesos complejos y atribuyen grandes transformaciones a una sola persona o a un único acontecimiento. Sin embargo, la realidad suele ser más rica.

Muchas innovaciones surgen de contribuciones realizadas en distintos lugares y momentos.

La imprenta es uno de esos casos.

Europa transformó profundamente el mundo mediante la difusión masiva de textos impresos, pero parte de las bases tecnológicas que hicieron posible esa revolución ya estaban siendo exploradas siglos antes en Asia.

La historia del conocimiento humano es, en gran medida, una historia de intercambios, paralelismos y descubrimientos compartidos.

Y el Jikji es uno de los recordatorios más fascinantes de ello.