Imagen – Red trilateral de América del Norte
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es ley vigente en los tres países y que cualquier modificación requeriría un proceso de revisión profunda. Su declaración se dio tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump, quien sugirió que el acuerdo podría sustituirse por pactos bilaterales entre cada nación.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que México mantiene en revisión cerca de cincuenta observaciones planteadas por Estados Unidos sobre temas comerciales, energéticos y laborales. Aclaró que la mayoría ya han sido atendidas o aclaradas, y que la revisión formal del tratado está prevista para 2026, conforme al calendario acordado.
La mandataria subrayó que, si bien el proceso de revisión permite reuniones bilaterales, el espíritu del T-MEC sigue siendo trilateral. “El tratado es ley en Canadá, Estados Unidos y México; si alguien quisiera cambiarlo, tendría que hacerse una revisión profunda”, enfatizó.
Trump y el retorno del discurso bilateral
En la Casa Blanca, Trump declaró que Estados Unidos podría “renegociar el T-MEC o simplemente hacer acuerdos diferentes”, una postura que revivió su vieja preferencia por pactos bilaterales de libre comercio. En su primer mandato, el republicano ya había retirado a su país del Acuerdo Transpacífico (TPP) y renegociado el antiguo TLCAN bajo el nuevo marco trilateral.
El T-MEC, vigente desde julio de 2020, establece revisiones cada seis años y una duración total de 16, hasta 2036. Si en 2026 alguna de las partes decide no renovarlo, el tratado seguiría activo, pero sujeto a revisiones anuales hasta su eventual vencimiento.
En México, funcionarios de la Secretaría de Economía señalaron que los temas comerciales suelen tratarse de manera bilateral antes de consensuarse entre los tres países, por lo que el formato propuesto por Trump no implicaría necesariamente la desaparición del tratado. Sin embargo, su planteamiento generó inquietud en los mercados, que interpretaron el mensaje como un posible giro hacia políticas más proteccionistas.
Lectura de fondo
El intercambio entre ambos mandatarios revela la fragilidad del equilibrio político que sostiene el T-MEC. Mientras Sheinbaum busca proyectar estabilidad ante inversionistas y socios comerciales, Trump apela al electorado estadounidense con un discurso nacionalista que cuestiona los acuerdos multilaterales.
La revisión de 2026 podría convertirse en un punto de tensión si Washington insiste en renegociar cláusulas sensibles como energía, reglas de origen automotriz o derechos laborales. No obstante, México parece decidido a mantener la estructura trilateral, consciente de que su fortaleza económica depende de la integración con sus dos principales socios.
En el fondo, el debate no es solo comercial, sino geopolítico: si América del Norte continuará como un bloque integrado o si prevalecerá la lógica de intereses individuales.


