Imagen – Ganado, Matthlas Zomer, Pexels
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) confirmó la presencia de un caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, a menos de 113 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Se trata de una vaca de ocho meses que había sido trasladada desde el sur del país, donde ya se reportaban brotes activos de la plaga.
El hallazgo encendió alertas inmediatas en la industria pecuaria estadounidense, pues la ubicación del brote coincide con el corredor comercial Monterrey-Laredo, uno de los más transitados hacia Texas. Como respuesta, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció la intensificación de la vigilancia fronteriza, el cierre de puertos para la importación de bovinos, búfalos y caballos, así como la posibilidad de liberar moscas estériles en la zona afectada para contener la propagación.
Amenaza para la ganadería y el comercio
El gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) es la larva de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Al eclosionar, las larvas penetran en el tejido vivo y lo consumen, lo que puede provocar lesiones graves, infecciones, pérdida de peso e incluso la muerte del animal si no se atiende oportunamente.
Aunque afecta principalmente al ganado bovino, también puede dañar a otros mamíferos domésticos, silvestres e incluso a seres humanos en casos aislados. Su control sanitario es considerado prioritario porque representa un riesgo directo para la producción pecuaria y la economía rural.
En Estados Unidos, autoridades sanitarias han desplegado desde junio de 2025 un programa de 100 millones de dólares que incluye trampas, muestreos intensivos y capacitación de personal especializado. En México, Senasica ha desarrollado un tablero digital para monitorear los casos en tiempo real y coordinar operativos de control.
Lectura de fondo
El brote en Nuevo León marca un punto crítico en la expansión de la plaga hacia el norte del continente. Hasta ahora, el gusano barrenador había sido contenido principalmente en regiones del sur, pero su llegada a una zona estratégica para el comercio internacional coloca a México y Estados Unidos en un escenario de tensión sanitaria y económica.
El desafío no radica únicamente en controlar el foco detectado, sino en sostener la cooperación binacional frente a una plaga que no reconoce fronteras. La postura de las autoridades estadounidenses ha sido firme: proteger a su industria pecuaria es una prioridad absoluta, incluso si deben actuar de manera unilateral. Para México, el reto es demostrar capacidad de respuesta para no poner en riesgo el flujo comercial y evitar que el brote derive en restricciones prolongadas que afecten al sector exportador.
La presencia del gusano barrenador en Nuevo León recuerda la fragilidad de los sistemas agropecuarios frente a plagas reemergentes y plantea la necesidad de una estrategia conjunta de largo plazo que vaya más allá de las medidas de emergencia.


