20 febrero, 2026
Lo Nuevo México y el Mundo

México autoriza ingreso de instructores Navy SEAL para adiestrar a la Semar en Campeche

Imagen – Cooperación Estratégica

 

El Congreso mexicano autorizó el ingreso temporal de 19 elementos del equipo de élite Navy SEAL de Estados Unidos para participar en un programa de capacitación dirigido a personal de la Secretaría de Marina (Semar). La medida quedó formalizada mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación y contempla actividades de entrenamiento entre el 15 de febrero y el 16 de abril de 2026.

El permiso fue aprobado por el Senado conforme a sus atribuciones constitucionales para autorizar la entrada de tropas extranjeras al territorio nacional, y faculta al Ejecutivo federal para permitir la estancia temporal del grupo bajo condiciones específicas y con un alcance limitado a labores de adiestramiento técnico.

Capacitación especializada en operaciones de élite

El entrenamiento se realizará en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina, en San Luis Carpizo, Campeche, así como en instalaciones del Sector Naval de Ciudad del Carmen. El objetivo principal es fortalecer las capacidades operativas de la Semar en misiones marítimas, terrestres y aéreas mediante técnicas avanzadas empleadas por unidades de operaciones especiales.

De acuerdo con la información difundida, los instructores estadounidenses cuentan con experiencia en contraterrorismo y operaciones contra amenazas internacionales. Su presencia se limita a compartir esquemas de entrenamiento y metodologías tácticas sin realizar acciones operativas dentro del país.

Una cooperación técnica con implicaciones políticas

Más allá del componente militar, la decisión ha sido leída como un gesto político dentro de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Analistas señalan que se trata del primer acercamiento relevante en materia de operaciones especiales bajo la administración federal actual, lo que marca una ruta de cooperación estratégica orientada a elevar la capacidad de respuesta ante amenazas complejas.

El enfoque del adiestramiento incluiría planificación táctica, interoperabilidad y procedimientos de operaciones especiales, áreas consideradas clave en un entorno de seguridad donde convergen riesgos marítimos, tráfico ilícito y amenazas híbridas en el Golfo de México.

Ingreso con equipo militar y estancia delimitada

El grupo arribó a México a bordo de una aeronave Hércules C-130 de la Fuerza Aérea estadounidense, con armamento y equipo autorizado por el Senado. El decreto establece que su permanencia se restringe a las instalaciones designadas y al periodo acordado, sin extenderse a otras regiones del país.

La aeronave regresará el 16 de abril para trasladar de vuelta a los instructores, una vez concluido el programa. Este tipo de ejercicios de cooperación militar bilateral se han realizado anteriormente bajo autorización legislativa y forman parte de esquemas de colaboración técnica entre ambas naciones.

Contexto regional y antecedentes recientes

La llegada de los Navy SEAL ocurre en un momento de creciente atención a la seguridad marítima y a la protección de infraestructura energética en la región del Golfo. Campeche, sede del entrenamiento, es considerada una zona estratégica por su cercanía con plataformas petroleras y rutas comerciales relevantes.

En los últimos meses también se han registrado otros ejercicios de capacitación conjunta con fuerzas especiales estadounidenses, lo que sugiere una continuidad en la cooperación técnica pese a un entorno político sensible en torno a la soberanía y la presencia militar extranjera.

Lectura de fondo

Entre la soberanía y la cooperación militar internacional

La autorización del ingreso de instructores extranjeros refleja el equilibrio que México intenta mantener entre fortalecer sus capacidades operativas y preservar su autonomía en materia de seguridad. Por un lado, el entrenamiento especializado permite acceder a estándares técnicos de alto nivel en operaciones marítimas y tácticas avanzadas; por otro, cada colaboración de este tipo abre un debate público sobre los límites de la cooperación militar con Estados Unidos.

El hecho de que el Senado intervenga directamente en la autorización busca dotar de legitimidad institucional a estos ejercicios y reducir la percepción de decisiones unilaterales. Sin embargo, el contexto regional y las tensiones geopolíticas hacen que incluso acciones de capacitación técnica adquieran una dimensión política más amplia, donde la línea entre cooperación y dependencia se convierte en un tema recurrente en la conversación pública.