17 enero, 2026
Lo Nuevo México y el Mundo

Estados Unidos ejecuta su primer ataque terrestre en Venezuela con drones

Imagen – Guerra sin Rostro

 

El gobierno de Estados Unidos llevó a cabo a inicios de diciembre un ataque con drones contra una instalación portuaria en la costa de Venezuela, en lo que representa la primera ofensiva conocida de ese país contra un objetivo terrestre dentro del territorio venezolano.

La operación fue ejecutada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y fue confirmada públicamente por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante una entrevista radial concedida el 26 de diciembre. Hasta ese momento, se conocían pocos detalles sobre la acción.

Un muelle vinculado al narcotráfico

De acuerdo con información difundida por medios estadounidenses a partir de fuentes familiarizadas con la operación, el blanco fue un muelle remoto presuntamente utilizado por la organización criminal Tren de Aragua para almacenar drogas y trasladarlas a embarcaciones destinadas al tráfico internacional.

El ataque se realizó con drones y no dejó víctimas, ya que al momento de la ofensiva no había personas en el lugar. Las autoridades estadounidenses no han precisado el punto exacto del muelle atacado ni el tipo de aeronaves no tripuladas empleadas en la misión.

Confirmación presidencial y silencio oficial

Trump reconoció la operación al afirmar que Estados Unidos había destruido una “gran instalación” desde donde salían embarcaciones con droga. Posteriormente, en declaraciones realizadas durante una conferencia de prensa, señaló que el área atacada “ya no existe”, sin aclarar si la acción fue realizada por la CIA o por fuerzas armadas regulares.

Hasta ahora, ni la Casa Blanca, ni el Pentágono, ni la CIA han ofrecido información detallada sobre la operación. Del lado venezolano, el gobierno de Nicolás Maduro y otros altos funcionarios han mantenido silencio y no han confirmado públicamente la existencia de un ataque de origen estadounidense.

Rumores, versiones y falta de confirmación local

Las declaraciones del presidente estadounidense generaron especulación en redes sociales y entre analistas, especialmente por la coincidencia temporal con una explosión registrada el 24 de diciembre en instalaciones de una empresa química en el estado Zulia.

Sin embargo, tanto la empresa afectada como autoridades locales negaron que el incidente estuviera relacionado con un ataque extranjero y atribuyeron el incendio a una falla técnica. Hasta el momento, no existen reportes oficiales en Venezuela que confirmen daños en infraestructura portuaria por una acción militar externa.

Escalada en la presión contra Caracas

El ataque forma parte de una ofensiva más amplia de Estados Unidos contra presuntas redes de narcotráfico vinculadas a Venezuela. En meses recientes, fuerzas estadounidenses han llevado a cabo ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental, así como la intercepción de buques petroleros sancionados.

Washington ha señalado que estas acciones buscan combatir el narcotráfico, aunque organizaciones de derechos humanos y expertos en derecho internacional han cuestionado la legalidad de algunas de estas operaciones y han señalado la ausencia de pruebas públicas que respalden las acusaciones.

Lectura de fondo

Operaciones encubiertas y nuevas fronteras del conflicto

El reconocimiento público de un ataque terrestre en Venezuela marca un punto de inflexión en la estrategia de Estados Unidos hacia ese país. Más allá del objetivo puntual, la operación revela una ampliación del margen de acción militar y de inteligencia en un territorio soberano, con implicaciones diplomáticas y legales de largo alcance.

La falta de información oficial, sumada al silencio del gobierno venezolano, deja el episodio envuelto en ambigüedad. En este contexto, la ofensiva no solo redefine los límites de la presión internacional sobre Caracas, sino que también plantea preguntas sobre el uso de operaciones encubiertas como herramienta de política exterior en conflictos contemporáneos.