10 febrero, 2026
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“En Nuevo León las mujeres no están solas”: refuerzan programa de apoyo económico en Monterrey

Imagen – Ayudamos a las Mujeres – Gobierno de Nuevo León

 

Durante la entrega de tarjetas del programa “Ayudamos a las Mujeres” en el municipio de Monterrey, la titular de Amar a Nuevo León, Mariana Rodríguez Cantú, afirmó que en el estado se avanza hacia políticas públicas que reconocen, agradecen, acompañan y remuneran el trabajo de las mujeres, particularmente aquel que históricamente ha sido invisibilizado.

En su mensaje, Rodríguez Cantú subrayó que por años ha faltado la visión de las mujeres en la toma de decisiones, y que esa ausencia se ha reflejado en políticas poco empáticas con las realidades cotidianas de cuidados, trabajo no remunerado y sobrecarga doméstica. Bajo esa lectura, el programa busca corregir una deuda estructural más que ofrecer un beneficio asistencial.

Un reconocimiento al trabajo que sostiene lo cotidiano

La titular de Amar a Nuevo León insistió en que el programa no debe entenderse como un regalo, sino como un acto de reconocimiento. Señaló que decir “no estás sola” implica pasar del discurso a los hechos, respaldando a las mujeres con apoyos concretos frente a tareas que el sistema ha dado por sentadas durante décadas.

En su intervención, destacó que muchas mujeres sostienen dinámicas familiares y comunitarias desde el cuidado, el trabajo doméstico y la atención de terceros, sin que ese esfuerzo haya sido históricamente remunerado ni valorado en la formulación de políticas públicas.

Las mujeres y la toma de decisiones públicas

Rodríguez Cantú remarcó que el avance de las mujeres no debe entenderse como una victoria sectorial, sino como un beneficio colectivo. En ese sentido, afirmó que cuando una mujer crece, se fortalece todo Nuevo León, y que incorporar esta perspectiva en el diseño de programas sociales es clave para construir un estado más equitativo.

El énfasis estuvo puesto en la idea de liderazgo compartido, donde las mujeres no solo reciben apoyos, sino que participan activamente en la definición de prioridades y soluciones desde su experiencia.

Evaluación del programa y beneficios asociados

Durante el evento, el gobernador Samuel García señaló que “Ayudamos a las Mujeres” es el programa mejor evaluado del Gobierno del nuevo Nuevo León, con un nivel de aceptación de 88 por ciento. De acuerdo con lo expuesto, este respaldo ciudadano se vincula tanto al apoyo económico como a los beneficios complementarios asociados a la tarjeta.

Entre estos beneficios se encuentra el acceso gratuito al transporte público de 10:00 a 13:00 horas, medida que busca facilitar la movilidad diaria de las beneficiarias y reducir uno de los costos más constantes en la economía doméstica.

Un mensaje político sobre continuidad y avances

En el marco del evento, se planteó también una lectura política más amplia: la necesidad de defender los avances logrados y evitar retrocesos en materia de igualdad e inclusión. Desde el discurso oficial, se sostuvo que el estado se encuentra en mejores condiciones que hace cuatro años y que programas como este forman parte de una estrategia de transformación social más amplia.

La entrega de tarjetas en Monterrey se inscribe así en una narrativa que combina política social, reconocimiento simbólico y posicionamiento institucional sobre el papel de las mujeres en el desarrollo del estado.

Lectura de fondo

Del apoyo económico al cambio de enfoque en política social

Más allá del monto o los beneficios específicos, el programa “Ayudamos a las Mujeres” refleja un cambio en el lenguaje y el enfoque de la política social en Nuevo León. El énfasis ya no está únicamente en la transferencia de recursos, sino en nombrar y reconocer trabajos históricamente invisibles, como los cuidados y la gestión cotidiana del hogar.

Ese giro discursivo tiene implicaciones políticas relevantes: reconocer es también aceptar que el diseño tradicional de políticas públicas dejó fuera experiencias clave. El reto, hacia adelante, será que ese reconocimiento simbólico se traduzca en estructuras duraderas, con reglas claras, continuidad presupuestal y mecanismos de evaluación que confirmen si el acompañamiento anunciado logra reducir desigualdades reales en la vida de las mujeres.