17 enero, 2026
Lo Nuevo México y el Mundo

De la presión al golpe: lo que sabemos hasta ahora sobre la caída de Maduro

Imagen – La caída del centro

 

En las últimas semanas, la relación entre Estados Unidos y Venezuela se movió de la presión diplomática y la interdicción marítima a un terreno mucho más riesgoso: operaciones encubiertas, ataques en territorio venezolano y, finalmente, la captura y traslado de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a Estados Unidos.

Como la información se ha conocido por fragmentos —entre comunicados parciales, filtraciones, declaraciones presidenciales y reportes periodísticos—, esta nota organiza el caso con una lógica de “lo que sabemos hasta ahora”: qué se reporta como confirmado, qué permanece bajo disputa y qué preguntas siguen abiertas.

1) El contexto: una escalada que venía construyéndose

Los reportes coinciden en que la ofensiva estadounidense no nació de un solo evento, sino de una secuencia: mayor despliegue naval, ataques contra embarcaciones señaladas como vinculadas al narcotráfico y un discurso que fue conectando “guerra contra las drogas” con un objetivo político explícito: forzar una transición de poder en Caracas.

En esa narrativa, Washington ha insistido en que opera bajo un marco de combate al narcotráfico. Al mismo tiempo, altos funcionarios y voces cercanas a la Casa Blanca han planteado el componente de presión directa al núcleo del poder venezolano, con el argumento de que el gobierno de Maduro funcionaba como una estructura criminal y autoritaria.

2) El primer golpe en tierra: el ataque con drones contra un muelle

A finales de diciembre, Donald Trump afirmó que Estados Unidos destruyó una instalación vinculada a la salida de embarcaciones con droga desde Venezuela. Posteriormente, reportes señalaron que el ataque habría sido ejecutado con drones y atribuido a la CIA, lo que lo convertiría en el primer golpe conocido dentro de territorio venezolano como parte de esta campaña.

Qué se reporta sobre el objetivo

Las reconstrucciones publicadas describen un muelle remoto en la costa venezolana, presuntamente usado para almacenar y mover narcóticos a otras embarcaciones. En algunas versiones, el sitio aparece asociado a redes criminales con presencia regional, incluyendo el Tren de Aragua.

Qué no está claro

Aun con esos elementos, la operación quedó rodeada de vacíos: lugar exacto, fecha precisa, tipo de drones, nivel de apoyo militar regular y verificación independiente en el terreno.

La ausencia de confirmación local

En Venezuela no se difundieron reportes oficiales que confirmaran el ataque ni se ofreció, en ese momento, una explicación pública del lado gubernamental. En paralelo, circularon rumores que intentaron vincular el episodio con un incendio industrial en el estado Zulia, pero autoridades locales y responsables de la instalación afectada lo atribuyeron a una falla técnica y negaron relación con una acción extranjera.

3) La operación de captura: lo que se ha reportado del ingreso a Caracas

Días después, la historia dio un salto: reportes describieron un operativo nocturno de fuerzas estadounidenses que ingresó a Caracas, irrumpió en el complejo donde se encontraba Maduro y lo sacó del país junto a Flores.

Un operativo planeado y con apoyo de inteligencia

Las versiones más detalladas hablan de meses de planificación, vigilancia de rutinas y ensayos previos, con un componente de inteligencia atribuido a la CIA. También se reporta que hubo preparación específica para sortear barreras físicas —incluyendo accesos reforzados— y que la operación combinó aeronaves de combate, vigilancia y transporte.

Intercambio de disparos y daños

De acuerdo con estos reportes, tras la captura se produjo un intercambio de disparos y un helicóptero estadounidense habría sido alcanzado, con varios heridos entre las tropas. En el terreno venezolano, el saldo humano aparece como uno de los puntos más sensibles: distintas coberturas hablan de muertes entre fuerzas venezolanas y contingentes aliados desplegados en el país, pero las cifras han variado y han sido usadas políticamente por todas las partes.

La narrativa oficial y el efecto político

La Casa Blanca presentó la acción como una operación “quirúrgica” para ejecutar una detención en un caso penal abierto en Estados Unidos. Del lado venezolano, el aparato político que se mantiene en funciones ha descrito el hecho como un secuestro y, en los días posteriores, se reportaron medidas de emergencia y acciones de control interno.

4) Traslado a Estados Unidos y primeras audiencias: lo que se sabe del proceso judicial

Después del operativo, Maduro y Flores quedaron bajo custodia en Nueva York. En su comparecencia inicial ante un juez federal, ambos se declararon no culpables.

Cargos y ruta legal

Los cargos reportados incluyen acusaciones vinculadas a tráfico de drogas y delitos relacionados con armas. La ruta judicial, por su naturaleza, podría ser larga: próximas audiencias, litigios sobre evidencia clasificada, disputas sobre acceso a información sensible y negociaciones procesales son parte del escenario previsto.

Fianza y condiciones de detención

Aunque la defensa puede solicitar fianza, se ha descrito como una posibilidad remota por la gravedad de las imputaciones y el riesgo de fuga. También se reportó que Flores presentaba lesiones visibles y requería evaluación médica, y que Maduro necesitaría atención por problemas de salud mientras permanezca detenido.

El punto clave: inmunidad y legalidad de la captura

La batalla más delicada no es solo penal, sino política y jurídica: la defensa ha planteado que la captura fue ilegal y que Maduro debe ser considerado jefe de Estado con derecho a inmunidad. Sin embargo, Estados Unidos ha sostenido en los últimos años que no reconoce a Maduro como mandatario legítimo, y esa diferencia —reconocimiento diplomático versus autoproclamación— se vuelve central para el argumento de inmunidad.

Además, aparece una disputa de fondo: aun si existía una acusación previa, ¿qué marco legal permite una incursión militar en territorio extranjero para ejecutar una detención? Esa discusión podría prolongarse durante meses o años y escalar a instancias superiores.

5) El “Cártel de los Soles” y la narrativa del narcotráfico: matices que cambian el caso

Un elemento que atraviesa el conflicto es el lenguaje del narcotráfico como justificación. Sin embargo, en los días posteriores a la captura se reportó un ajuste relevante: el caso penal habría reducido el peso de la idea de un “cártel” formal y pasó a describir un sistema de corrupción y clientelismo alimentado por dinero ilícito, más que una organización única y verificable.

Ese cambio importa por dos razones. Primero, porque el término “cártel” funciona muy bien como argumento político; segundo, porque en un tribunal las fiscalías deben sostener sus afirmaciones con estándares probatorios, no con etiquetas propagandísticas. En otras palabras: la narrativa que moviliza apoyo público no siempre es la misma que se puede probar ante un juez.

6) ¿Qué significa esto para Venezuela? Beneficio posible y riesgos reales

Aquí entra el punto que muchos venezolanos —dentro y fuera del país— han puesto sobre la mesa: más allá de los matices morales y legales, el retiro de Maduro del poder podría representar un alivio si abre una transición que reduzca la represión y permita reconstruir instituciones.

El potencial beneficio

Para quienes han vivido el gobierno de Maduro como una dictadura o un régimen autoritario, su salida puede verse como una oportunidad: elecciones con garantías, liberación de presos políticos, retorno de exiliados, reactivación económica y acceso más estable a bienes básicos. En la práctica, también podría abrir puertas a renegociaciones internacionales que alivien el aislamiento y reordenen la política de sanciones.

Lo que complica ese beneficio

El principal riesgo es que la salida de un líder no desactiva automáticamente el sistema que lo sostuvo. Si el aparato de seguridad, la jerarquía militar y los círculos de poder permanecen intactos, la transición puede convertirse en una disputa interna con costos humanos altos. Además, una intervención extranjera —aunque celebrada por sectores opositores— puede alimentar un ciclo de represión, justificar estados de excepción y profundizar tensiones nacionalistas.

En síntesis: para muchos venezolanos, el fin de Maduro puede ser un bien mayor, pero no garantiza por sí solo una salida democrática ni una mejora inmediata; todo dependerá de quién controla el poder real en Caracas y de qué condiciones se impongan para la transición.

7) Preguntas abiertas: lo que aún no tiene respuesta clara

¿Quién gobierna efectivamente en Caracas?

Tras la captura, lo decisivo es el control del territorio, de las fuerzas armadas y de la administración pública. Sin claridad sobre ese equilibrio, es difícil anticipar si habrá transición, continuidad del régimen sin su líder o una recomposición interna.

¿Qué tan verificable es la cronología completa?

Se ha reportado mucho, pero no todo puede verificarse con fuentes independientes. La opacidad y el uso político de la información elevan la necesidad de cautela: algunas cifras, tiempos y responsabilidades pueden ajustarse con el paso de los días.

¿Qué precedente deja esto?

Una detención transnacional mediante fuerza militar cambia el estándar regional. Incluso si sectores venezolanos lo consideran un mal necesario para terminar con un régimen autoritario, el precedente puede ser usado por otros gobiernos en el futuro con fines menos transparentes.

Lectura de fondo

La caída del líder no siempre derriba al régimen

En política comparada, remover a un líder autoritario puede ser el inicio de una apertura o el comienzo de una fase más inestable. La diferencia la marca el control de las instituciones: si el poder real sigue en manos del mismo bloque —militar, económico y policial—, el cambio de figura puede no traducirse en cambio de régimen.

Aun así, hay un punto que no debe subestimarse: para una sociedad que ha experimentado represión, crisis económica y migración masiva, la salida del gobernante identificado como símbolo del sistema puede reordenar el horizonte de lo posible. El beneficio potencial para los venezolanos no está en la operación misma, sino en lo que pueda habilitar después: negociación política, garantías electorales y una reducción tangible del miedo. Si eso no ocurre, el episodio corre el riesgo de convertirse en un reemplazo de mando sin democratización real, y en un conflicto que se prolonga bajo nuevas formas.